UNA AVENTURA EXTRAORDINARIA

FIN DE SEMANA EN CEDEIRA

No hay nada mejor que durante el invierno salga un fin de semana de sol para poder disfrutar de la costa de Galicia. En uno de los sitos mejores que uno puede encontrar es la costa de Cedeira, en el norte de la provincia de La Coruña. Nosotros nos alojamos en el Hotel Leira Antiga, que os lo recomiendo en todos los sentidos, por las amplias habitaciones, por el trato del personal y por las vistas maravillosas de la ría de Cedeira que vamos a encontrar.
 En la ruta a San Andrés de Teixido encontraremos diferentes miradores para contemplar el pueblo y la costa. El primero que nos vamos a encontrar es el de Chao da Costa.
 Y aún podemos parar en otros dos miradores: el de os Carris y el de la Cruz. Cualquiera de ellos es un balcón natural sobre San Andrés.

 Ya dice el refrán: "A San Andrés de Teixido vai de morto o quen non foi de vivo". También se le conoce como San Andrés "do lonxe" o San Andrés "do cabo do mundo"
 La capilla mayor es del año 1789 y para evitar la acumulación de ofrendas, abrieron un altar en la parte inferior de la iglesia

 Para que se cumplan los deseos pedidos al Santo, hay que beber de los tres caños de la fuente. Para estar seguro que se cumplen hay que tirar un trozo de pan y si flota serán concedidos. Si por el contrario se hunde, habrá que volver al año siguiente.
 Los acantilados de San Andrés, de la sierra de la Capelada, son los más altos de la Europa Continental, con sus 612 metros de altura.


 La garita de Herveira es el punto donde nos podemos hacer mejor la idea de la altura tan tremenda que tienen estos acantilados.

El murete de piedra que han colocado es una buena idea, ya que es una zona muy ventosa y el peligro de caída es grande.

 Continuando hacia delante nos encontraremos con otros miradores desde donde se puede apreciar la costa de Cariño y los acantilados de Loiba.

Aconsejados por las personas de la oficina de turismo de Cedeira, hicimos una pequeña ruta de senderismo que parte del final del puerto de Cedeira, sube al Castelo da Concepción y acaba en la punta Sarridal.
 
 Tendremos bonitas imágenes de los acantilados que bordean la ría de Cedeira, que no tienen nada que envidiar a otros más famosos
 Podemos bajara a este pequeño faro que se encuentra en la entrada de la ría.
 Y sentarnos en los bancos que hay para contemplar el panorama y sentir que estamos en el "banco más bonito del mundo".
 la ruta que hicimos la podéis encontrar en Wikiloc: MIRADOR DE CEDEIRA
 Y la otra ruta propuesta fue ir al faro de Punta Candieira. Se trata también de otra ruta muy sencilla, aunque es mejor bajar andando ya que la carretera es estrecha y peligrosa, y es complicado dar la vuelta en la parte de abajo.
 Es un faro habitado que lleva funcionando desde el año 1954 y está en una zona agreste y muy deshabitada, lo que le da un toque especial.
 Además rodeando el faro por la derecha tenemos unas buenas vistas de los acantilados.
La ruta también está en wikiloc: FARO DE PUNTA CANDIEIRA
 El sol se va poniendo y toca volver al hotel donde nos espera una agradable sorpresa, aunque ya la sabíamos de antemano.
 Y la sorpresa es que el Hotel tiene un pequeño spá donde relajarse de todos los recorridos del día.
A la mañana siguiente tocamos diana a las diez de la mañana, ya que había muchas cosas que ver y había que disfrutar del maravilloso desayuno que nos pusieron. El tiempo seguía despejado.

 Por el reto de ver todas las fervenzas de Galicia (www.fervenzasdegalicia.blogspot.com) nos acercamos hacia Cerdido, pequeño núcleo en el interior. Allí al pasar el puente sobre el río Mestas, vimos dos cascadas: la de Carballeiro sobre el río Pontellas y que podemos admirar en la fotografía inferior.
 Y un poco más abajo la de Forte, sobre el río Pombeiro o Porto do Cabo. A la cascada del río Mestas fue imposible llegar porque está inaccesible por la vegetación.
La miniruta la podéis seguir también en wikiloc: FERVENZAS DO RÍO MESTAS
 De vuelta a la carretera general, es parada obligatoria un mirador desde donde se ve toda la ría de Cedeira.
 Y antes de comer, para abrir un poco el apetito, nos dio por recorrernos una serie de playas. La primera la de Baleo, con una gran escalera que nos permite bajar hasta el arenal y donde dejamos el recuerdo del grupo Dvicio, de nuestros sobrinos Andrés y Martín.


 Si se continua por la pista asfaltada hacia el monte podemos tener una vista panorámica maravillosa de la playa.

 la siguiente playa que visitamos fue la playa Pantín, con un oleaje extremo y peligroso, donde sólo vimos una pareja haciendo surf
 Y finalmente comimos en Valdoviño. Os recomiendo un lugar que encontramos por chiripa y por la cantidad de gente que había. Se encuentra cerca de la playa y se llama Cervería el Gitano. Comimos calamares, raxo con una crema de queso y marraxo, una especia de tiburón. Todo buenísimo
Después de la comida fuimos a ver el Faro de Frouxeira o de Meirás. Se trata de un faro automático que se contruyó en el año 1992. Al principio era acristalado pero fue tapiado posteriormente con paredes de color azul.
Desde allí podemos hacer una pequeña ruta de senderismo hasta la punta Frouxeira y ver los acantilados. Cuidado con la fuerza del mar que ya se llevó al otro mundo a más de uno.
Otra de las cosas que no hay que perderse en la zona son los túneles que datan de los años 30 del siglo pasado. Se llamaban túneles proyectores ya que desde aquí se proyectaba luz hacia el mar para la vigilancia. Además existen varias garitas defensivas.

Como en muchos cabos y acantilados gallegos existen cruces que nos recuerdan que el mar aparte de ser una fuente inagotable de belleza, puede ser peligroso en ocasiones.
Desde la punta Frouxeira tendremos una magnífica vista de la playa de Valdoviño.
Y para rematar la jornada fuimos al Cabo Prior, una lengua de tierra que se adentra 1750 metros en el mar. El istmo se va elevando de forma progresiva hasta los 175 metros a nivel del faro.
El faro data de 1853 y antiguamente había un destacamento militar para defensa de la zona
Gracias a Dios ahora se ha recuperado para disfrute de la población civil. La pena es que habían quemado parte de la vegetación cuando fuimos. Una lacra que parece no tener fin.
Es además un sitio privilegiado para ver toda esta parte de la costa.
Un fin de semana perfecto. Sólo faltó el baño en el mar, pero la temperatura y el viento no acompañaron. Para otra ocasión...