RUTA BUJARUELO - VALLE DE OTAL

ASCENSIÓN A PEÑA UBIÑA

BABIA

La expresión ‘estar en Babia’ es sinónimo de estar distraído o ausente y debe su origen a una importante comarca de la provincia de León llamada Babia.
Durante la Edad Media la realeza y las clases más altas acudían a pasar sus periodos vacacionales y disfrutar de una buena cacería, debido a la abundancia de presas que por allí habitaban.
Era un sitio idóneo como lugar de reposo, donde refugiarse y distraerse de los farragosos problemas en la Corte de León, por aquel entonces reino.
Muchas fueron las ocasiones en las que los cortesanos necesitaban consultar al monarca algún asunto de vital importancia pero no podían ser recibidos por éste debido a que se encontraba ausente de palacio pues estaba en Babia.
Pues además de un estado mental, es una zona del norte de la provincia de León. Habíamos pasado infinidad de veces por ahí, para ir a Leitariegos, a Somiedo, a Teverga, pero nunca habíamos parado. En esta ocasión, alquilamos un apartamento rural (apartamentos el Capitán) en Robles de Laciana, un pequeño pueblo cerca de Villablino.
En el pueblo destaca la Iglesia dedicada a San Juliano, del siglo XI. No pudimos verla por dentro ya que se mantuvo cerrada todos los días.
En Villablino, nos colamos en una carbonera abandonada. Se que no se debe hacer, pero a mi hijo le ha dado por hacer fotos en casas abandonadas
Además de disfrutar de la paz y tranquilidad de la zona, también aprovechamos para realizar alguna ruta de senderismo. La primera fue ir a la Laguna de los Verdes desde Torre de Babia. Se llama así por el color que toma en verano debido a la gran cantidad de vegetación que hay en el fondo. Fueron 12 kilómetros y medio en un día espléndido para caminar, con sol, pero sin calor. La ruta está en WIKILOC
La ruta parte de Torre de Babia, denominada así por la Torre medieval que tenía y del que sólo quedan unos restos. Para acortar un poco la ruta dejamos el coche en la parte alta del pueblo.
Desde allí bajamos hasta el camino que está perfectamente señalizado, dejando el pueblo por un camino de tierra ancho.
De vez en cuando merece la pena echar la vista atrás para ver desde donde hemos venido. En la fotografía inferior ya no se ve el pueblo.
En un momento dado, al lado de unos curros de piedra para el ganado, el camino se divide en dos. Nosotros siguiendo las rutas de la gente, cogimos el de la izquierda.
En la fotografía inferior se puede ver la Peña de la Cervata.
El camino pica para arriba todo el rato pero con una pendiente muy suave. Antes de llegar a nuestro objetivo, cruzamos esta pequeña depresión donde hay algunas cabañas de pastores. Ya se empiezan a ver neveros.
Desde este pequeño collado ya vemos las moles pétreas que rodean la laguna, la aguja de las Coloradas y la peña los Años.
Pero primero tenemos que sortear esta zona de meandros del río que se forma por el desagüe de la laguna. Además hay que tener cuidado, ya que debemos dejar el río a mano izquierda, por lo que tendremos que atravesarlo por el mejor sitio posible.
Y, por fin, llegamos a nuestro destino, la Laguna de los Verdes, que en esta época del año no tiene el color que la caracteriza, por la cantidad de agua y nieve que tiene.
Foto familiar antes de abandonar el abrigo de la laguna. En esta ocasión no hubo baño en la laguna, hacía fresquito y el agua estaba para asustar de fría.
En vez de volver por el mismo sitio por el que vinimos, realizamos una ruta circular. Para ellos atravesamos los piornos que había al lado de la laguna para encontrar posteriormente la senda, que está marcada con hitos.
En la zona de chagüezos encontramos una laguna formada por el deshielo, que posteriormente con el calor se secará.
Y, en este preciso momento, mientras tomaba la fotografía cometimos algún error de orientación ya que abandonamos la senda que teníamos que seguir.
La senda que habíamos cogido nos llevaba a unas naves que hay en medio del monte. Como el día era magnífico no nos importó prolongar un poco más la ruta.
La vuelta estaba asegurada en cuanto encontramos el camino de tierra ancho que sube a esta explotación.
Y desde aquí el camino es siempre descendente. Como había mucha nieve acumulada y había llovido la semana anterior, pudimos admirar las cascadas del Treméu. Ya sabéis que soy ligeramente aficionado a las FERVENZAS
Y poquito a poco llegamos al punto de partida, no sin antes parar en la fuente del camino para beber y remojarnos los pies: ¡Qué fría!
Y al siguiente día, con un sol espléndido, sin amenaza ninguna de lluvia, nos trasladamos a San Emiliano, para subir con el coche el puerto de Ventana, entrada al concejo asturiano de Teverga, donde habíamos estado hace muchos años. Desde allí sale una ruta de las que crean afición por la montaña, ya que va siguiendo el cordal de separación entre las provincias de León y Asturias. La idea era ascender hasta el Pico Ferreirúa (ruta en WIKILOC)
Dejamos el coche en el puerto de Ventana, a 1586 metros de altitud. Hay que subir el pequeño talud al lado de la carretera y rodear este peñasco. Nosotros lo hicimos por el lado derecho, nos pareció más sencillo. Sólo hay que seguir alguno de los múltiples senderos que se ven en la imagen.
En la fotografía inferior se ve todo el recorrido que tenemos que realizar, después de dar la vuelta a la peña rocosa. Tendremos que subir varios picos, siguiendo siendo el cordal, hasta llegar al majestuoso pico Ferreirúa, que se ve ya en la fotografía inferior.
Y a nuestros pies el valle de Teverga. Qué recuerdos más bonitos cuando estuvimos en Fresnedo.
Una vez en el collado, a 1645 metros, vemos la primera cima que tendremos que subir, el Pico el Cuervo, para mi la ascensión más dura de todo el día, por lo directa que es.
El camino, aunque no lo parezca, está perfectamente señalizado. No hay pérdida ya que es el único que encontraremos entre los piornos.
Estamos ya en la cima del Cuervo (Cuervu) a 1756 metros. Vemos el pico Ferreirúa, pero aún en la lejanía, aun nos queda una zona de rompepiernas.
Había que bajar nuevamente al collado del Cuervu, a 1705 metros de altitud. Ya se observa, en la fotografía inferior, la ascensión a la Cima Las Lombas.
No es moco de pavo esta subida, ya que llegamos a 1826 metros, pero nos es tan dura como la anterior. Aquí nuestras compañeras decidieron parar y seguimos mi hijo y yo.
Subimos al Pico Corona, donde hay un hito que nos indica la cima. Cada vez falta menos, ya se ve el cordal que tenemos que ascender para llegar a la cima.
En la fotografía inferior, vista del Valle de Babia.
Aún nos quedaba una tachuela en el camino, aunque de menor magnitud, la cima de La Corona o de los Chamuergos. Como había una pala de nieve por la margen derecha, decidimos subir por las piedras de la izquierda.
Y, al girar en redondo, magníficas vistas de las Ubiñas
El pico que llevábamos viendo todo el camino, no es la cima. Ésta se encuentra un poco más allá por un pedregal donde hay que ir con cuidado. En la fotografía inferior se puede ver el valle de Teverga.
Imaginaros la maravilla de tener una vista panorámica de 360º, a 1977 metros de altura. 
Con mi hijo Carlos en la cima (en youtube tiene un canal que se llama adventurecharly que es una pasada). Ya tenemos otra cumbre compartida. Todas cuentan.
En la fotografía inferior se puede ver a Carlos en la cima verdadera y como existe otra segunda cima. Al fondo el macizo de las Ubiñas. Que grandes !!!
No describo cada una de las cimas que se ven, porque seguro me equivoco. Lo mejor es poder disfrutarlas. 
La fotografía siguiente está realizada desde la cima "menor" del Ferreirua. Carlos se encuentaba todavía en la cima verdadera.
Y realmente el recorrido termina cuando bajas de la montaña, nunca antes. Aquí se ve a Carlos bajando desde la cima.
Cima de los Chamuergos, con el Ferreirúa detrás.
En la cima de las lombas nos estaban esperando nuestras chicas. Lo que habíamos calculado en 45 minutos, nos llevó hora y media. Menos mal que tienen paciencia.
Bajada del Pico el Cuervu, casi tapados por los piornos. Tuvimos la desgracia de contemplar un incendio en el valle de Teverga, que devastó todo el piornal de un monte. No hay derecho!!!
Reto conseguido! Para mi es especial además que venga mi familia a acompañarme. Es mi superación diaria, no me queda otra, pero me resigno a quedarme en casa por culpa de la enfermedad. Aquí estamos Carlos y yo, con el Fontanes y las Ubiñas detrás.
Y, aunque lo llevábamos viendo todo el día, no nos pudimos contener a parar en el mirador que hay a la bajada del puerto. Nos habíamos merecido un descanso después de la travesía.
Y, como todo lo bueno se acaba, llegó el día que nos fuimos. Pero rodeado de tanta belleza, cómo no seguir viendo lugares mágicos, como esta cascada de Lumajo, en el valle de la Mozarra.
Nos acercamos a la Laguna grande de Babia. Después de pasar Piedrafita de Babia, hay que tomar el desvío a la izquierda hacia las Murias y Lago de Babia. Continuando la carretera hasta el final, llegaremos a la Laguna.
Además la Laguna guarda una pequeña leyenda:
estando una brañeira amamantando por estos lugares a un recién nacido, dejó a este bajo un arbolín mientras ella iba a realizar sus labores. Al rato oyó llorar al niño, fué hacia él y vió la terrible escena de una culebra metiéndose por la boca del niño, parece ser que en busca de la leche materna recién absorvida por la criatura. La brañeira, enfurecida y colérica, soltó tales gritos y tales llantos hacia el animal, que maldijo el lugar, haciendo que la tierra se abriera e inundando aquella braña para siempre, dando lugar a la laguna que es hoy…
Y en la salida hacia León, disfrutamos del embalse de los Barrios de Luna.
Con el famoso puente de la autopista León - Oviedo.
Y éste es el fin de la narracción de estos preciosos días que pasamos en la Semana Santa del 2017. Ojála podamos repetir el año que viene a otro lugar todos juntos. Y ahora yo, voy a quedarme en Babia nuevamente ...

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